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    La educación emocionalmente inteligente

    Son tiempos difíciles para ser padres o niños. Esta época es muy exigente para ser padres, pero tal vez lo único más difícil sea ser un niño, y si bien, los progenitores no son perfectos, existen algunos principios o reglas fundamentales que sirven de objetivos para padres e hijos.

    Esforzarse en alcanzar sus objetivos lleva a una familia armoniosa, y lograrlo permite a los niños convertirse en adultos autodisciplinados y responsables. Los progresos que tengan como padres darán como resultado progreso en los hijos. Es por ello que hoy compartimos 5 principios de la crianza emocionalmente inteligente.

    • Sé consciente de tus propios sentimientos y de los demás.

    Resulta difícil ser consciente de algo como los sentimientos. ¿Qué son exactamente los sentimientos? Poetas, filósofos y científicos han tratado de definirlos, incluso aunque todos sepamos que son. 

    ¿Cuándo fue la última vez que alguien te preguntó cómo estabas y  le respondiste sinceramente? No sólo con un bien, gracias, sino contándole la verdad. La próxima vez que alguien te pregunte casualmente como estás, concédete un instante para pensar y dar una respuesta real. Quizá tu respuesta sea ignorada, pero también puede llevarte a un valioso intercambio  personal. 

    “¿Cómo estás?” es una pregunta importante, tanto si nos la hacemos a nosotros mismos como si nos la formulan otros. La respuesta a esta pregunta nos permite que seamos capaces de describir nuestros sentimientos con palabras, que les coloquemos unas etiquetas que reflejen su variedad. Muchos niños que tienen problemas de conducta también los tienen a la hora de calificar adecuadamente sus sentimientos, confunden irritado con triste, enojado con furioso, etc. Una vez que somos capaces de reconocer nuestros diferentes sentimientos, nuestra posibilidad de gestionarlos es mucho mayor. 

    • Muestra empatía y comprende el punto de vista de los demás.

    La empatía es la capacidad de compartir los sentimientos del otro. Conocer los sentimientos de otros supone una parte importante del desarrollo de su sensibilidad frente a los demás. Eso es lo que significa ser “considerado” hacia los demás. 

    Conocer los sentimientos de los demás y establecer lazos de empatía con ellos requiere que uno sea capaz de interpretar tales sentimientos. Ello incluye tanto una escucha cautelosa como la interpretación de pistas no verbales. A menudo el lenguaje corporal y el tono de voz transmiten nuestras emociones de modo más efectivo que las palabras. 

    Comprender los puntos de vista de los demás nos permite el acceso a lo que puedan estar pensando, a cómo consideran y definen una situación, y a lo que planean hacer al respecto. Esa clase de comprensión, se desarrolla cada vez más con el tiempo, depende del propio nivel de crecimiento cognitivo, y también ayuda a lograrla el tener una amplia variedad de experiencias vitales, y por eso es importante ayudar a los hijos a distinguir de las perspectivas adecuadas de la realidad a lo que nos muestran los medios en muchas ocasiones.

    • Haz frente de forma positiva a los impulsos emocionales y de conducta y regúlalos.

    ¿Cómo hacer frente a los impulsos de conducta? A través de la gratificación retardada, esto es la habilidad de esperar para obtener algo. Lamentablemente este concepto es difícil de desarrollar en muchos adultos. Sin la habilidad de retardar la gratificación, normalmente acabamos por obtener menos de lo que podríamos haber obtenido. Si uno trabaja duro para conseguir algo, tiende a lograr más y cuenta además con la satisfacción de haber luchado por ello. Los niños que son inseguros pasan un mal rato con la espera porque no están seguros de que la satisfacción llegue alguna vez.

    • Plantéate objetivos positivos y traza planes para alcanzarlos.

    Una de las características más importantes de los seres humanos es que podemos fijarnos objetivos y trazar planes para alcanzarlos. Eso significa que, en general, todo cuanto hacen padres e hijos está orientado a alcanzar un objetivo.

    En primer lugar debemos reconocer el gran poder del optimismo y la esperanza. Cuando nos hallamos en un estado de ánimo positivo o esperanzado, lo estamos tanto en nuestra mente como en nuestros sentimientos y el cuerpo.

    Sabemos que al esforzarnos por conseguir nuestros objetivos hay ocasiones en que lo hacemos de modo más o menos efectivo.  Una parte de la educación emocionalmente inteligente constituye reconocer si somos capaces de hacer lo mejor de nosotros en ciertos horarios, y también que nuestros hijos sepan reconocer estas cualidades en ellos.

    • Utiliza las dotes sociales positivas  a la hora de manejar sus relaciones.

    Además de ser consciente de los sentimientos y hacer gala de autocontrol, de orientación hacia un objetivo y de empatía, es importante saber tratar de forma efectiva con los demás. Ello implica dotes sociales tales como la comunicación y la resolución de problemas.  También es importante formar parte de un grupo, aprender a escuchar a los demás con cautela y exactitud, a actuar por turno, a sintonizar diferentes sentimientos, llegar una cuerdo, crear consenso y declarar las ideas con claridad se hallan entre muchas de las habilidades sociales más que nos ayudan a desenvolver mejor en un grupo, los hijos observan y copian las actitudes y comportamientos de los padres, es por ello que saberse manejar en un grupo es importante para su adecuado desarrollo social.